¿Te preguntas cómo saber si tu apego es ansioso con tu pareja? Mira qué pasa cuando una persona cercana se aleja, aunque sea un rato: ahí se notan más las señales y características de este estilo. Que te reconozcas en un solo punto no demuestra nada; cuenta el conjunto, y eso el test lo mide mejor.
Relees los mensajes. Por la noche repasas los mensajes del día buscando cualquier señal de frialdad: ¿por qué esa respuesta fue más corta?, ¿por qué no hay ningún emoji? Es la preocupación, que intenta ver venir una amenaza para que te dé tiempo a prepararte.
Una hora de silencio. Una persona cercana pasa una o dos horas sin contestar y no consigues concentrarte en nada más. Vuelves a escribir y miras cuándo se conectó por última vez. La espera se vive casi como un dolor físico.
Preguntar una y otra vez. Preguntas si todo va bien y te dicen que sí. Eso alivia un rato, pero al día siguiente la pregunta vuelve: una sola respuesta no basta para que la preocupación se calle del todo.
Leer cada gesto como reproche. Tu pareja llega del trabajo sin energía o tiene la cabeza en otra parte, y te preguntas qué hiciste mal. Una cara neutra te parece de disgusto, aunque su humor no tenga nada que ver contigo.
Lo tuyo pasa a segundo plano. Cancelas sin dudarlo tus planes con amistades por una cita, y si la cita se cae, todo el día parece vacío. Poco a poco, la relación ocupa casi todo el espacio de tu vida.
Una discusión no puede esperar. Después de discutir no puedes dejarlo para mañana: necesitas hablarlo y hacer las paces ya. Que tu pareja pida una pausa no te suena a respiro, sino al principio del fin.
Celos por pequeñeces. Un “me gusta” en una foto ajena, o alguien que acaba de entrar en el trabajo de tu pareja y a quien menciona a menudo, te duele de golpe. Por lo general, más que desconfiar de tu pareja, dudas de que te elija a ti.




