Aquí están las cuatro combinaciones posibles. No es una clasificación: cada combinación tiene algo a su favor y un punto débil, y lo que importa no es tanto la etiqueta como el nivel de ansiedad y de evitación de cada persona.
El estilo evitativo y cuatro parejas posibles
SeguroEvitativo
Libertad sin resentimientos
Al lado de alguien con estilo seguro, que no se toma las pausas como algo personal ni agobia, una persona con estilo evitativo puede seguir siendo quien es y abrirse poco a poco. El riesgo está en otra parte: quien tiene el estilo seguro puede acabar extrañando conversaciones más profundas, y es mejor decirlo antes de que el silencio se vuelva costumbre.
AnsiosoEvitativo
Ganas de hablar, falta de aire
Para el estilo evitativo suele ser la combinación más difícil: en momentos de estrés, una persona busca el contacto justo cuando la otra quiere apartarse, y cada movimiento provoca el de la otra. Aun así, alguien con estilo ansioso aporta una calidez que al estilo evitativo a menudo le falta. Las pausas con hora de vuelta y las pequeñas señales de conexión a lo largo del día cambian mucho las cosas.
EvitativoEvitativo
Dos personas que necesitan espacio
Pocas discusiones, mucho espacio propio y nadie que presione a nadie. El punto débil es que las dos personas callan lo difícil, así que la pareja puede distanciarse sin darse cuenta. Estas parejas casi no se han estudiado: tómalo como una observación y no como una conclusión firme.
EvitativoTemeroso-evitativo
Dos retiradas, una con miedo
Bajo estrés, las dos personas se retiran, pero quien tiende al estilo temeroso-evitativo también teme perder el vínculo, así que el silencio de la otra puede parecerle fácilmente el final. Hay pocas peleas a gritos, pero queda mucho sin decir. Ayuda que la persona con estilo evitativo deje claro, incluso en mitad de una pausa, que sigue ahí.









